Apuntes sobre la Industria Musical
La Industria Musical tal cual la conocemos surge a principios del siglo XX. Entre las múltiples causas que pueden ser reconocidas, existen dos que queremos resaltar:
1. Aparición de soportes físicos de reproducción de música.
Aunque hoy suene raro, hubo un tiempo en que la música no podía ser registrada. La música era esencialmente espontánea, original, inmediata. Existía la posibilidad de escribir transcripciones en partituras, pero se sabe que la música ejecutada tiene infinitas más variables que las que pueden surgir del formato escrito. Errores de ejecución, sonido ambiente, tempo variable, afinación templada por el clima del momento y un largo etcetera hacen que no podamos saber certeramente cómo sonaba la música de Bach o Ravel, por ejemplo.
El audio pudo ser “aprehendido” por primera vez en 1847, gracias al fonoautógrafo de Leon Scott. El fonoautógrafo, sin embargo, no permitía la reproducción del sonido registrado, cuestión que fue posible con la invención y patentamiento del fonógrafo en el año 1876. A partir de 1890, se empieza a producir el gramófono y el disco gramofónico (generalmente llamado “vinilo”), que llevarán a la música a una escala de difusión jamás vista anteriormente.
En el “disco” el capitalismo logra uno de los mayores objetivos que pudiera soñar: crear de la música una mercancía pausible de ser estandarizada, producida en serie y comercializada como cualquier otro bien de cambio. Las bases de la industrialización musical están garantizadas. Progresivamente, las pautas de este campo creativo irán siendo estructuradas por variables exógenas, vinculadas a las necesidades del creciente mercado que del mismo surge, en un proceso que, así como fomenta la circulación de información, homogeneiza la diversidad estética en función del éxito probado.

2. Paralelamente surgen los grandes medios de comunicación. Al periódico, ya masificado en el siglo XIX, se suma el cine, que implica un radical cambio en la forma de crear y reproducir cultura. Nuevamente, nos encontramos aquí con un nuevo producto mercantilizable que funcionará como una importantísima herramienta en lo que a difusión, comunicación y creación cultura se refiere. Finalmente, la investigación con ondas electromagnéticas dará lugar a la masificación de la radio primero, y a la televisión después. De esta manera el desarrollo de dichos medios no sólo implicará un fuerte apuntalamiento comercial de la industria de la cultura, sino también la posibilidad de difundir a nivel internacional las pautas culturales de los países centrales (productores de esta tecnología), cuestión que supondrá una fuerte reestructuración de la subjetividad individual y las identidades culturales locales, nacionales y regionales.

Las primeras voces críticas a la mercantilización moderna de la cultura empezarán a surgir..









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